Ergonomía de Espacios e Iluminación
El primer paso fundamental consiste en adaptar el espacio físico donde pasas la mayor parte de tu día. Analizamos la disposición de las ventanas, el ángulo de incidencia de la luz artificial y la altura correcta de tus monitores de trabajo. Aprenderás a evitar el contraste excesivo entre pantallas brillantes y fondos oscuros, uno de los factores que más fatigan los músculos ciliares.
Pequeños cambios, como elevar la pantalla a la altura de los ojos o usar lámparas de luz cálida indirecta, reducen significativamente la tensión visual diaria.